August Neidhardt von Gneisenau (1760–1831) fue una de las figuras clave en la transformación del ejército prusiano y en la lucha contra la hegemonía napoleónica en Europa. Militar brillante y reformador visionario, desempeñó un papel crucial en la modernización del ejército prusiano tras la derrota en Jena-Auerstedt (1806), sentando las bases para un nuevo modelo militar basado en el mérito, la formación y el compromiso ciudadano.

Junto a Gerhard von Scharnhorst, Gneisenau impulsó reformas profundas que eliminaron privilegios aristocráticos, introdujeron el servicio militar obligatorio de forma rotatoria y profesionalizaron la estructura del ejército, priorizando el mérito sobre el linaje al eliminar los privilegios aristocráticos. Su trabajo no solo fortaleció a Prusia, sino que influyó decisivamente en la concepción moderna de los ejércitos europeos y fue clave para la transición del ejército prusiano medieval a una fuerza moderna u nacional.
Durante las Guerras de Liberación (1813–1815), Gneisenau actuó como jefe de Estado Mayor del mariscal Blücher. Su capacidad estratégica fue fundamental en campañas clave contra el Imperio napoleónico, especialmente en la decisiva batalla de Waterloo, donde la llegada oportuna de las tropas prusianas inclinó la balanza a favor de la coalición aliada.
Reconocido como mariscal de campo en 1825, Gneisenau dejó un legado duradero como defensor de un ejército basado en valores cívicos y profesionales. Su nombre está asociado a la resiliencia, la reforma y el patriotismo en uno de los periodos más turbulentos de la historia europea.